Pequeñas y dulces,... pero peligrosas a más no poder.
Tentadoras, arrebatadoras... no puedes comer solo una docena,... necesitas probarlos una y otra vez...
Nos enloquecen los mielitos.
Para ellos nuestro homenaje por... estar tan sumamente buenos. Tan sólo esperamos haber rendido justo homenaje a lo buenos que estaban estos mielitos,... palabra intraducible, y haber sido capaces de haberte transmitido lo buenos que estaban.
A ellos, nuestra reverencia, y al creador de los mismos, que si fuera por nosotros, lo canonizariamos en la confesión del reposterismo más ortodoxo.
Ñam elevado al cubo.





























